Acto de asunción: Dr. Arq. Carlos Eduardo Burgos

Se llevó a cabo el proceso democrático de elección de decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNNE. En este acto resultó electo el Dr. Arq. Carlos Eduardo Burgos para el período 2026-2030, designado por Resolución del Consejo Directivo N.º 185/2026, cuya parte resolutiva expresa designar al Dr. Arq. Carlos Eduardo Burgos para desempeñar el cargo de decano de la FAU a partir del 13/05/2026 y por el término de 4 años.

A continuación, daremos lectura al acta de toma de posesión de cargo.

En la ciudad de Resistencia, capital de la provincia del Chaco, a los 13 días del mes de mayo del año 2026, siendo las 18:00, en el Salón Auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, con la presencia del señor rector, Dr. Gerardo Omar Larroza; autoridades presentes; docentes; graduados; estudiantes; no docentes e invitados especiales, previa lectura de la Resolución 185/2026, por la cual el Consejo Directivo, en sesión especial realizada el 12 de mayo del corriente, en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 51 del Estatuto de la Universidad Nacional del Nordeste, ha resuelto designar por el término de 4 años, en el cargo de decano de la FAU, al Dr. Arq. Carlos Eduardo Burgos, DNI 16625243, se procede en este acto, conforme a las disposiciones estatutarias, a poner en posesión del cargo de decano al Dr. Arq. Carlos Eduardo Burgos.

Discurso de asunción

Buenas tardes.

Acto de asunción: Dr. Arq. Carlos Eduardo Burgos

Señor rector de la Universidad Nacional del Nordeste, señor vicerrector, señores decanos, ex decanos de nuestra casa de estudios, vicedecanos, consejeros directivos, autoridades de la Universidad, de la Facultad, docentes, no docentes, estudiantes, familiares, amigos.

Voy a romper un poquito el protocolo, porque voy a comenzar por los agradecimientos. No voy a poder hacer un informe de gestión muy extenso porque, desde hace unos cuantos segundos, recién he podido asumir, pero solamente les quiero contar un sentimiento y una visión.

En principio, quiero agradecer a mi familia. Espero no emocionarme demasiado. Bueno, estamos aquí. Mi madre, de 98 años, ha decidido acompañar al nene hoy y, bueno, está presente allá junto al resto de mi familia. En ella quiero representar mi agradecimiento a toda mi familia: los que están y los que ya no están.

Ella, con 17 años, comenzó su labor de magisterio en un pueblito en el monte misionero y, a partir de ahí, hagan la cuenta, hace más de 80 años la acompañó toda su vida su pasión por la enseñanza, por la educación, por el conocimiento. Y creo que, como dicen, el árbol hace que los frutos caigan muy cerca, ¿no? Creo que me transmitió, de alguna manera, esa convicción, esa expectativa, esa misión. Y yo también, desde que ingresé a esta Facultad, no me fui nunca más.

Quiero agradecer también a todos mis colegas de la Universidad y, en particular, de la Facultad, también de otras facultades, porque veo que hay amigos de Ingeniería, de Humanidades. Me siento muy, muy cercano a la Facultad de Humanidades. De hecho, digamos, tengo una trayectoria de formación muy importante, la cual agradezco siempre: la actitud y la visión que han tenido para poder formar un montón de generaciones de docentes.

A mis estudiantes, que hace tanto tiempo, bueno, me soportan, me acompañan. Y, bueno, con todos ellos he construido hoy por hoy la visión de universidad que tengo, y me impulsa a seguir trabajando, bueno, en todo lo que me den las fuerzas del conocimiento y mis posibilidades para aportar a este momento, como decía Miguel, difícil de nuestra Universidad en los últimos tiempos, en el último año.

Quiero agradecer a un equipo que se ha constituido para trabajar en este tiempo, para construir nuevos consensos, nuevos acuerdos, nuevas posibilidades. Y me he encontrado con personas que realmente tienen una visión amplia, una grandeza de criterio y una disponibilidad para compartir sus ideas que, aunque no sean compartidas, aunque no sean unánimes, nos han permitido encontrar posibilidades para, bueno, aportar y brindar a la Facultad, en este momento, una oferta, digamos, de gestión que pueda contener a todos.

En ese sentido, agradezco particular y especialmente al rector de la Universidad y a Miguel Barreto, porque han sido, de alguna manera, actores fundamentales para que esta situación de consenso y de acuerdo se pueda consolidar, lo que quedó manifiesto ayer, digamos, cuando se hizo la elección de decano, que no duró más de 15 minutos; que expresa, de alguna manera, el acuerdo y la decisión de ir todos juntos hacia algún lugar, ¿no?, que nos entusiasme y que, de alguna manera, sea coherente con nuestros sueños y también con nuestras demandas y necesidades.

Esa situación me tranquiliza y creo que es una piedra fundamental para poder sostener desde allí lo que podamos hacer de aquí en más.

Bueno, después de que terminó la reunión de Consejo, salí un rato a caminar por los pasillos y fue inevitable encontrarme con la imagen que tuve la primera vez que pisé los pasillos de la Facultad, allá por diciembre de los 80. Y sentí la misma sensación: una sensación de desafío, no quiero decir temor, pero sí de vértigo, y de la idea de si podría estar a la altura yo con esta experiencia, con esto en lo que me había embarcado en ese momento en la carrera de Arquitectura y, en este momento, bueno, como decano de la Facultad.

Y lo único que me tranquilizó es la posibilidad de sostenerme en estos equipos que estamos pudiendo consolidar, en estas estructuras que estamos pudiendo lograr, sí, y en estas ideas y en estas visiones que estamos pudiendo diseñar. Y, sobre esa base, bueno, a partir del próximo viernes se va a constituir un equipo de gestión que yo creo, no sé, a mí me alienta mucho, porque es como una especie de dream team de la Facultad, que estoy seguro va a poder lograr cosas importantes.

Y con todos ellos vamos a construir un proyecto institucional, bueno, que ya es, como contaba Miguel, una tradición de nuestra Facultad: poder diseñar, planificar y tirar hacia adelante la expectativa de logro, ¿no? Ese proyecto lo vamos a hacer de manera consensuada, en equipo, pero quería darles algunas ideas, algunos lineamientos, algunos fundamentos que voy a proponer para que sean el argumento fundamental de este proyecto institucional.

Son cuatro pilares para sostener este edificio, cuatro factores, cuatro rasgos, ¿no? El primero es el factor social. Miguel hizo una descripción de una serie de medidas, de estrategias, de acciones que se han hecho en la Facultad y que creo que tienen que ser continuadas e, incluso, ampliadas.

Nuestra identidad, nuestra identidad como sociedad, está indisolublemente unida a la Universidad, más hoy, en este momento, y con la retina todavía cargada de las imágenes de la marcha de ayer, en donde, bueno, recorrimos parte de la ciudad. No solamente académicos, no solamente universitarios, no solamente estudiantes; se iba sumando gente en las esquinas, la gente que iba en los vehículos nos alentaba con sus bocinas. Y me emocioné, igual que ahora, cuando en una esquina un grupito de alumnos chiquitos nos saludaban con sus manitos abiertas y unas maestras también nos saludaban con una bandera argentina.

Y esas cosas a uno lo llenan de energía, ¿no?, y recargan de vuelta las pilas para poder pensar que sí podemos, aún en los desafíos y aún en este momento en el cual, bueno, estamos muy cuestionados y condicionados por cuestiones presupuestarias. No vamos a retroceder ni un tranco de pollo para poder garantizar la calidad de nuestros egresados.

El factor social, Miguel lo contaba recién también ahora, está vinculado con la capacidad que tiene la Facultad de salir. Yo siempre pensé que esta cuestión de la extensión también podríamos pensarla como la intención, como meter hacia dentro de la Universidad, de la Facultad, su contexto social, histórico, ¿no? No solo salir, sino traerlos adentro: traer adentro sus problemas, sus demandas, sus necesidades, la situación que la Universidad tiene que poder abordar y solucionar.

Me acuerdo, tuve la oportunidad, en un momento, de hacer una entrevista a Manuel Castells, y le pregunté sobre el rol de las universidades, hace mucho tiempo, y me dijo: la Universidad tiene la función de poder abordar problemas que la sociedad, en situaciones más constreñidas, no puede abordar. Yo creo que ahí estamos, ¿no? Estamos en la capacidad de poder aglutinar nuestras capacidades y abordar esos problemas que son, en este momento, los obstáculos para que nuestra gente pueda seguir creciendo y desarrollándose.

O sea que el primer aspecto va a ser el factor social: cómo hacer para que el sentido de pertenencia de esta unidad académica y de esta Universidad tenga una repercusión importante en nuestro contexto y en nuestro territorio.

El segundo factor es el factor disciplinar. Hablábamos hace un par de días con mi colega Gómez Sierra de, bueno, en qué medida estamos a la altura de los procesos de transformación que se han dado en nuestras disciplinas, sí, y nos quedaba un sabor agridulce quizás, porque estamos todavía un poco naturalizando prácticas que ya quizás tendrían que ir siendo desplazadas por nuevas estrategias, sí, educativas, formativas, sí, profesionales.

Nuestra Facultad tiene 3 carreras de diseño, porque la verdad es que los arquitectos somos diseñadores también, aunque algunos, digamos, quieran exponer una categoría especial, ¿no? Pero somos diseñadores. No me acuerdo ahora la definición de Herbert Simon, que decía: diseña todo aquel que crea cursos de acción para transformar situaciones existentes en otras preferidas. O sea, los diseñadores somos transformadores. Nuestro rol, nuestro ADN, nuestro fundamento, es transformar.

La cuestión es que tenemos que lograr que esa transformación sea una manera de devolver y volcar todo nuestro conocimiento y nuestra capacidad de acción hacia el desarrollo de nuestros lugares de vida. Por eso, la condición, la situación de volver a revisar la naturaleza de nuestras disciplinas; hablar de arquitectura; revisar cómo el diseño industrial puede introducirse, modificar la cadena de valor de nuestros procesos industriales, sí; la cuestión del diseño gráfico necesita una revisión, sí, como de qué manera estamos dando respuesta a las necesidades de este tiempo en cuanto a la comunicación visual, etcétera, van a ser temas que seguramente nos van a entusiasmar. Asumo que sí.

El tercer factor es el factor institucional. La Facultad necesita, en principio, me parece a mí, en función de todos los cambios que se han dado. Lo pensaba también en estos 45 años: cuántas cosas han cambiado, ¿no? Yo mismo recuerdo que el primer cambio fundamental que se dio en esta trayectoria, que pude rápidamente recorrer en unos minutos, fue, bueno, el acceso a la democracia y la primera vez que pude intervenir yo también y participar en cuestiones políticas.

Pero también hay cambios en las formas de vida, en los derechos, en la forma de ser. Recuerdo también esta vieja historia que dice que la historia se terminó, ¿no?, el fin de los grandes relatos y la posibilidad de que podamos encontrar caminos que estén más cercanos a nuestras necesidades y a nuestras especificidades.

La transformación científica y tecnológica nos ha golpeado, nos golpea cada vez más frecuentemente. Y yo recordaba, yo que soy de la década del 60, que para poder pensar en una computadora de aquella época que pueda más o menos, digamos, estar a la altura de un pequeño smartphone, necesitaríamos que esa computadora tenga el tamaño de una ciudad, sí. Y cómo están, de alguna manera, repercutiendo en nosotros los sistemas digitales, sí, que han llegado a la Universidad y han producido, bueno, un impacto muy fuerte. Y nos estamos involucrando con esa transformación, con esa revolución de lo digital.

Y yo creo que, en ese marco, es necesario continuar trabajando en la profesionalización de la gestión. Es un imperativo en este tiempo que podamos trabajar en la mejora de los procesos, sí, y en la gestión de la calidad, tanto en la dimensión docente, en la dimensión no docente, como en las cuestiones de infraestructura, sí. Es el rasgo de lo institucional como condición de posibilidad.

Y, finalmente, quizás lo más importante: el cuarto factor es el factor humano. Todo lo que podamos pensar como expectativa, como diseño, como estrategia, siempre tiene su encarnadura en personas. Y, bueno, a veces pensamos que las instituciones pueden crecer por procedimientos, por normativas, pero no crecen ni evolucionan si las personas no crecemos y evolucionamos.

Entonces, creo que debemos hacer un fuerte trabajo institucional para poder construir comunidad: una comunidad de intereses, de valores, de tareas, de estrategias, sí, de miradas. Y esa comunidad tiene que basarse en la capacidad que podamos tener de trabajar todos juntos, sí, trabajar con las diferencias, pero, a pesar de ellas, encontrar y canalizar esta expectativa que tenemos de poder poner al servicio de todos nuestras capacidades como Universidad.

En ese sentido, bueno, nosotros estamos convencidos, en este equipo de trabajo que hemos podido lograr en este tiempo, de que ese desafío solo se va a lograr si trabajamos conjuntamente, ¿no?, las unidades académicas, y construimos cada día más Universidad. Queremos incrementar nuestro lazo permanente con el nivel central, queremos articular nuestros planes, nuestras estrategias, nuestras funciones, nuestras expectativas, compartir los logros y hacer una gestión cada vez más transparente, que pueda estar visibilizada para todos, para cualquiera, y que cualquiera pueda conocer qué se hace, qué hemos logrado y qué nos falta lograr.

Evidentemente, es simplemente un escenario complejo, ¿no? Pero, bueno, yo creo que nuestras instituciones están mucho más cerca de la complejidad que de la estabilidad, ¿no?, de la tranquilidad. Estamos muy, digamos, condicionados para poder generar transformaciones, y eso a veces implica salir del espacio de confort.

Y aquí, para terminar —dije que iba a ser breve; no sé si lo fui—, quiero recordar una frase que me parece importante en esto de poder gestionar la complejidad, pero saliendo de esos espacios de estabilidad que a veces nos gustan y que queremos hacer permanecer en el tiempo, modalidades que ya necesitan ser reemplazadas.

Una frase de M. Mitchell Waldrop, que es un físico que analiza cuestiones de la complejidad, dice que a veces necesitamos movernos hacia las turbulencias; a veces necesitamos movernos hacia el borde del caos, sí. Es el borde del caos donde los componentes de un sistema, de una comunidad, de un grupo de personas nunca se ensamblan, pero tampoco se disuelven en una turbulencia.

El borde del caos está donde los genotipos innovadores están permanentemente perturbando los bordes del status quo. Este territorio de oportunidades es un espacio para que se acoplen socios e ideas dispares.

Creo que la única posibilidad que me toca a mí, en este, vuelvo al principio, desafío, en este vértigo, en este no saber si estaré a la altura, es que podamos lograr que construyamos en la Facultad de Arquitectura un espacio, un lugar para que se acoplen socios e ideas dispares.

Muchas gracias.

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